Sobre cómo la fatiga y la baja moral del soldado es más vistosa que su valentía

Tomado de Filmaffinity
Vi “Almas en la Hoguera” (título original, “Twelve O'Clock High”, EEUU, 1949), dirigida por Henry King (1886-1982), un multifacético director estadounidense, de los pocos que logró brillar tanto en el cine mudo como en el sonoro. El guion es mérito de Sy Bartlett y Beirne Lay Jr., quienes se basaron en su propia novela homónima. La música es de Alfred Newman y la fotografía de Leon Shamroy (aplausos). El reparto es impresionante: Gregory Peck (aplausos, galardonado por el Círculo de Críticos de Nueva York por esta actuación), Hugh Marlowe, Dean Jagger (aplausos, se ganó un Oscar por esta interpretación) y Gary Merrill, entre otros. En cuanto al género, esta cinta pivotea entre el cine bélico y el drama psicológico.

La sinopsis de la película es compleja pero bien interesante: el general de aviación Frank Savage (Peck) asume al mando de una escuadrilla de bombarderos pesados en 1942. Para sacar a la escuadrilla de una mala racha, y para afrontar el cansancio y el desánimo en sus hombres, aplica una disciplina de choque que cae muy mal entre las tripulaciones. Savage está convencido de que sus hombres pueden dar mucho más, pero al finalizar, es él quien termina llegando al límite de sus fuerzas.

La obra, como ya se dijo, parte del género bélico, pero realmente la guerra y las escenas de acción (basadas en filmaciones de combates reales) son más accidentales que sustanciales para la trama. La fuerza del filme está en la exposición del drama psicológico de las tripulaciones y su comandante (de allí la decisión de filmar en blanco y negro, a pesar de que ya estaba la opción de hacerlo a color), fruto de no saber, a ciencia cierta, cuál es el límite infranqueable de sus fuerzas y su resistencia, fruto del estrés, el miedo y la fatiga que generan sus misiones en Europa (en aquellos años, las probabilidades de salir ileso de aquellos bombardeos eran muy bajas). Dicho con otras palabras, más que la guerra, la cinta rastrea el drama humano de quienes no saben si están cerca o no de desmoronarse. Al respecto es bien diciente el médico de la base aérea que le pide a su superior le dé un baremo que le permita a él saber cuándo un aviador debe ser retirado total o parcialmente del servicio por llegar al límite de sus fuerzas físicas y mentales. La película termina ofreciendo ese baremo al finalizar, en el cuerpo del propio general Savage.

En este sentido, la reflexión que surge de esta obra se centra en que retrata la guerra de una mejor manera que aquellos filmes que se limitan a mostrar protagonistas feroces y valientes, en medio de escenas de acción. Aquí podría hacerse un paralelo, una comparación, con la cinta “Memphis Belle” (1990, Dir. Michael Caton-Jones), dado que ambas películas se centran en hechos muy similares. Mientras la de 1949 se centra en el drama de los aviadores, en sus miedos y fatiga, la de 1990 prefiere la acción y la exposición de la valentía de los personajes. Por lo anterior, la obra de 1949 prefiere desarrollarse en la cotidianidad de la base aérea y la de 1990 en la adrenalina de las batallas aéreas. Dos miradas casi que antagónicas de una misma realidad.

Esto me recuerda algunos escritos de Ernst Jünger, de quien alguna vez escribí: la cotidianidad de los soldados en guerra gira más en torno a dramas psicológicos (miedo, abulia, depresión, aburrición, etc.) que alrededor de acciones heroicas. En este sentido, este filme sí que narra, y con realismo, el “detrás” de las batallas aéreas, y expone, a los pocos años de finalizada la guerra, las heridas mentales de esas tripulaciones que tapizaron de bombas a la Europa nazi, en una época donde las pérdidas entre los bombarderos pesados y en sus tripulaciones eran excesivas.

Finalizo llamando la atención en las excelentes actuaciones protagónicas. Estamos ante actores que no les queda grande ninguna interpretación y que saben expresar las emociones que hay detrás de los rostros y los diálogos. Dado que estamos ante una cinta de culto en el género bélico, vale la pena verla. 2022-04-04.


 

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