Una historia tan compleja que no sabes si es drama o comedia, pero aun así se disfruta

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Vi “Inherent Vice” (“Puro Vicio”, USA, 2014) dirigida y adaptada por Paul Thomas Anderson (con una brillante carrera y a quien recuerdo, especialmente, por “The Master”, 2012) de una novela de  Thomas Pynchon. Cuenta con un reparto de lujo (Joaquin Phoenix, Josh Brolin, Katherine Waterston, Owen Wilson, Reese Witherspoon, Benicio del Toro, etc.). Esta cinta trata sobre un singular detective privado en Los Ángeles, en la década de los 70 del siglo pasado, quien intenta descifrar la desaparición de un magnate que hizo su fortuna con propiedad raíz, y termina salvando a un cliente de las garras de un terrible cartel de la heroína en el que todo el mundo parece estar metido. Empecemos que el filme logró muchas nominaciones en diferentes festivales, tanto comerciales como independientes, casi todas por mejor guion adaptado y por su reparto secundario. Otro aspecto que hay que mencionar de entrada, tiene que ver con su género. El filme se presenta como drama-comedia, algo que le hace justicia pero no tanto porque busque ser las dos cosas al mismo tiempo sino por la complejidad del guion que la hace inclasificable a primera vista. Entonces, la clave del filme está en el guion. Éste es profundamente complejo, enigmático y con mil recovecos que, absurdamente, terminan todos conectados entre sí (de una forma que la hace inverosímil pero aun así el espectador no se siente ofendido) en un mismo hilo conductor que, igualmente, es impreciso y vago: la droga. Lo bonito, pues, de la película es cómo vuelve una narración contradictoria y llena de baches en algo que el espectador puede disfrutar. No se trata de una típica cinta con desenlace inesperado pero transparente. Cada minuto es una sorpresa para quien la ve, lo que, sumado al ambiente de vicio y depravación, conduce al absurdo que es explotado como si fuese comedia. Sí: la complejidad del drama termina siendo comedia. Ahora bien, la actuación de Joaquin Phoenix es, como siempre, brillante, aunque la verdad no la considere como de sus mejores cintas. Finalmente, la película permite reflexionar sobre varios aspectos, pero quisiera sugerirle al espectador uno en concreto: la compleja red de corrupción planteada por el filme es la más cercana posible a la que se presenta en la realidad. No se trata de una corrupción en un solo nivel, desnudable por el héroe-protagonista, sino una red de corrupción en varios niveles (la cinta lo llama red “vertical”) donde los diferentes agentes corruptos se tapan pero juegan estratégica e interesadamente unos con otros. La corrupción se presenta, pues, no como una única red articulada, sino como una compleja sumatoria de redes en diferentes niveles, con agentes que parcialmente conocen el quehacer del otro, a un punto tal que el espectador se siente perdido. Creo pues que la cinta sería propicia para explicar que la realidad escapa a las modelaciones que, por su búsqueda de generar comprensión terminan siendo reduccionistas frente a lo modelado. La recomiendo entonces, pero para el espectador que se sienta capaz de asumir un guion con las características descritas. Se aleja de lo cotidiano en el cine. 11-04-2016.



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